La conquista del Fitz Roy en 1952 marcó un antes y un después en el alpinismo sudamericano.
El Cerro Chaltén, mundialmente conocido como el Fitz Roy, se eleva a 3.405 metros sobre el nivel del mar en los límites entre las provincias de Santa Cruz en Argentina y la región de Aysén en Chile. Su nombre originario proviene del pueblo tehuelche y significa "montaña que humea", en referencia a las nubes que habitualmente coronan su cumbre. El nombre Fitz Roy fue asignado por el explorador Francisco Moreno en honor al capitán del HMS Beagle.
La primera ascensión al Fitz Roy fue lograda el 2 de febrero de 1952 por la cordada compuesta por Lionel Terray y Guido Magnone, dos alpinistas franceses que habían llegado a la Patagonia en el marco de una expedición de gran envergadura. El ascenso fue considerado un hito del alpinismo mundial: las condiciones meteorológicas extremas, la verticalidad de las paredes de granito y el aislamiento absoluto del macizo lo convertían en un objetivo de máxima dificultad para la época.
La expedición francesa de 1952 pasó semanas estudiando la montaña, aclimatándose y esperando las ventanas de buen tiempo que caracterizan a la Patagonia. La ruta seguida fue la que hoy se conoce como "Ruta Franco-Argentina", una línea elegante que trepa por la cara suroeste a través de fisuras de granito de alta calidad. Las secciones de roca ofrecen dificultades sostenidas en un entorno de vientos brutales y temperaturas bajo cero.
En las décadas siguientes, el Fitz Roy se convirtió en símbolo del alpinismo de dificultad extrema. Las expediciones de los años setenta y ochenta abrieron nuevas rutas por las distintas caras del macizo, cada vez más directas y comprometidas. El estilo alpino, sin campamentos fijos ni cuerdas fijas, fue imponiéndose como el criterio de referencia para valorar las ascensiones.
Un capítulo especialmente significativo fue la apertura de la "Supercanaleta" en 1983, una ruta directa de hielo y mixto por la cara norte que planteó un nivel de dificultad y compromiso sin precedentes en América del Sur. Las condiciones de la ruta varían enormemente de un año a otro según la cantidad de nieve y la formación del hielo en la parte alta.
Hoy el Fitz Roy sigue siendo uno de los objetivos más deseados del alpinismo internacional. El pueblo de El Chaltén, al pie del macizo, se ha convertido en un centro de referencia para escaladores de todo el mundo. La combinación de granito excepcional, paisaje patagónico único y la tradición histórica del lugar lo hacen un destino irrepetible.



