argentinaandinismo
Sendero de montaña en los Andes a gran altitud
Seguridad

Mal de altura: síntomas, prevención y respuesta

El mal de altura es el mayor riesgo no técnico del alpinismo. Reconocerlo a tiempo puede salvar vidas.


El mal agudo de montaña, popularmente conocido como "soroche" en Argentina, se produce cuando el organismo no logra adaptarse suficientemente rápido a la reducción de presión parcial de oxígeno que acompaña el ascenso en altitud. Puede afectar a cualquier persona independientemente de su condición física, experiencia o edad, aunque la velocidad de ascenso es el factor de riesgo principal.

Los síntomas iniciales son cefalea, fatiga, pérdida de apetito, náuseas y dificultad para dormir. Aparecen habitualmente entre las 6 y las 12 horas después de llegar a una nueva altitud y suelen resolverse en 24 a 48 horas si no se sigue ascendiendo. El error más frecuente es confundirlos con un simple cansancio y continuar subiendo, lo que puede agravar el cuadro.

Las formas graves son el edema pulmonar de altura y el edema cerebral de altura. Ambos son emergencias médicas que requieren descenso inmediato, como tratamiento más eficaz y urgente. El edema pulmonar se manifiesta con tos seca que evoluciona a húmeda, dificultad respiratoria en reposo y fatiga extrema. El edema cerebral incluye confusión, ataxia y alteración del estado de conciencia.

La prevención pasa por una aclimatación gradual. La regla general es no ganar más de 300 a 500 metros de altitud de campamento por día por encima de los 3.000 metros, y descansar un día completo por cada 1.000 metros ganados. El principio "sube alto, duerme bajo" permite estimular la adaptación sin sobrecargar el organismo.

La hidratación abundante, una dieta rica en carbohidratos y evitar el alcohol y los sedantes en altura son medidas complementarias. La acetazolamida es el fármaco más utilizado en la prevención del mal de altura, pero debe emplearse bajo indicación médica. El oxígeno suplementario está disponible en los campamentos de montañas muy elevadas como el Aconcagua y es un recurso de emergencia importante.

En el andinismo, la norma no escrita más respetada es la del "descenso sin discusión": cuando un compañero de cordada presenta síntomas graves, el grupo desciende sin demora, sin esperar a que la situación mejore sola. Esta actitud colectiva ha salvado numerosas vidas en las montañas argentinas y del mundo.