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Cristales de nieve y hielo en detalle sobre roca andina
Territorio

Nieve en polvo en los Andes: el don de las altas presiones

La aridez del clima andino produce una nieve seca y ligera que define la experiencia de ascender en Argentina.


Una de las características que distinguen el alpinismo andino de la experiencia en los Alpes o el Himalaya es la naturaleza de la nieve. El clima semiárido que domina gran parte de los Andes argentinos, especialmente en la zona central y cuyana, produce nevadas de baja humedad que generan una nieve excepcionalmente ligera y seca, conocida como "nieve polvo" o "powder".

Esta nieve se forma cuando las temperaturas son suficientemente bajas para que los cristales no se aglomeren y la humedad del aire es escasa. En los Andes centrales argentinos, donde la influencia del Pacífico se ve bloqueada por la Cordillera chilena y la influencia atlántica llega muy disminuida, estas condiciones se dan con frecuencia durante el invierno y el otoño.

Para el alpinismo, la nieve en polvo presenta ventajas e inconvenientes específicos. En pendientes moderadas permite una progresión fluida con crampones, siempre que descanse sobre un sustrato compacto. Sin embargo, en pendientes pronunciadas puede ocultar grietas, disimular irregularidades del terreno y formar placas de viento inestables que constituyen el principal desencadenante de aludes de placa.

La comprensión del manto nivoso es una disciplina en sí misma dentro del alpinismo. Identificar los estratos de nieve transformada, localizar las placas de viento y evaluar la estabilidad general de una ladera antes de ascender es una habilidad que se desarrolla con años de observación y experiencia. Los cursos de seguridad en aludes son una herramienta fundamental para cualquier alpinista que frecuente las montañas en invierno.

Las tormentas de los Andes centrales son rápidas e intensas. En pocas horas pueden depositar espesores considerables de nieve nueva, cargando las pendientes y elevando el riesgo de aludes a niveles extremos. La regla básica es respetar un período de consolidación de al menos 24 a 48 horas después de una nevada importante antes de intentar ascensos en pendientes de más de 30 grados.

El conocimiento del territorio y sus ciclos estacionales es el verdadero patrimonio del alpinista andino. La observación constante del clima, del comportamiento de la nieve y de las condiciones de cada montaña en particular es lo que permite tomar decisiones acertadas y disfrutar de la montaña durante años.